Los Basílicos poseen solo un ojo sin párpado en el medio de la frente. Las leyendas dicen que el basílico nace de algunos huevos de gallina que carecen de yema, o cuando se trata de gallinas muy viejas o gallos colorados. De éstos huevos, nace un gusano color rojo que busca guarida debajo de una casa y se esconde hasta transformarse en basílico.
Si alguien mirara al basílico directamente a su único ojo, podría quedar instantáneamente ciego o incluso morir. Temido en los bosques porque su presencia puede marchitar las plantas.
Sólo puede exterminarse un basílico si se coloca frente a él un espejo: de esa manera, se eliminará a sí mismo.